Hola!!

Hoy quiero comentarles que mi hijo de 1 año y 4 meses acaba de atravesar por un periodo de enfermedad bastante pesado. Empezó un lunes con mucho vómito (cosa rarísima en él). Pero bueno, no hizo falta hacer mucha memoria para recordar que el fin de semana comió de "todo" y en exceso. Mi esposo y yo también estabamos mal del estómago. Mi esposo incluso tuvo infección. A mi hijo nunca le dió fiebre pero del Martes al Miércoles de la semana entrante tuvo diarrea. La pasamos muy mal, ya saben; sin dormir bien, con llanto y obvio sin nanda de apetito. Por supuesto lo llevamos al pediatra y el diagnóstico fue que algún alimento le cayó mal pero sin llegar al grado de infección. Bueno durante todo este tiempo lo que más le preocupaba al Dr. era que mi hijo se deshidratara.
Gracias a Dios, el único alimento que mi hijo aceptaba era: "la leche materna", por supuesto nunca se deshidrató, bajo unos cuentos gramos (pero nada exagerado), tenía un color rosado en sus mejillas que nadie le creía que estaba enfermo (sólo mi esposo y yo -que fuimos quienes lo cuidamos día y noche-). Bueno el martes (cuando empezó con la diarrea) se la pasó literalmente pegado al pecho, despertaba y dormía pero pegado al pecho. De verdad que siempre he pensado que la leche materna es una bendición, y ahora con este evento: lo confirmo. Estoy segura que la leche materna fue la razón para que mi bebé no la pasara peor. Ahora ya está super recuperado y con un apetito doble, gracias a Dios.

Saludos y sigamos con la Lactancia.